top of page
EL LUGAR · VILLA LA ANGOSTURA
Donde el mundo termina, entre el agua y el bosque
Un lago. Un bosque que guarda la memoria del tiempo. Desde 1988, Las Balsas ocupa esta orilla del lago Nahuel Huapi, mucho antes de que la distancia se convirtiera en un privilegio.
Tres elementos la definen: el agua frente a la casa, el bosque a sus espaldas y la arquitectura que los une. No los servicios. No las comodidades. No aquello que suele vender un hotel. Simplemente, lo que es.
LA CASA
Construida para ser un hogar.
Nunca dejó de serlo.
LA CASA · LEGADO
Desde 1988
Las Balsas nació como una casa a orillas del lago Nahuel Huapi. Pensada para la vida en familia y las largas conversaciones junto al agua, abrió sus puertas a quienes buscaban esa sensación de calidez y pertenencia.
Construida cuando casi no existía nada en este rincón de la Patagonia, su historia comenzó desafiando los límites de lo posible. Con el tiempo, su carácter único la convirtió en el primer Relais & Châteaux de Latinoamérica. Desde entonces, ha evolucionado sin perder aquello que le dio origen: su esencia permanece; lo único que ha cambiado es la manera de compartirla.


LA CASA · ARQUITECTURA
Arquitectura en diálogo
Concebida en permanente diálogo con el agua, Las Balsas fue diseñada como un hogar donde la escala, los materiales y la orientación abrazan el paisaje y la luz cambiante de la Patagonia.
Con el tiempo, esa misma filosofía arquitectónica dio origen a una colección de villas inmersas en el bosque y desplegadas sobre la ladera. Todas comparten una misma intención: apertura, calidez y conexión con el entorno. Aquí, la arquitectura no compite con la naturaleza; simplemente la enmarca.
LA CASA · UBICACIÓN
Un lugar apartado
Ubicado en Villa La Angostura, en el corazón de la Patagonia Norte, Las Balsas combina privacidad y accesibilidad. Rodeado de bosque y agua, transmite la sensación de estar lejos de todo, sin dejar de estar profundamente conectado con el lugar que lo rodea.
Aquí las distancias no se miden en kilómetros, sino en la atmósfera: un ritmo más pausado, una luz más nítida y un paisaje que transforma la manera de vivir cada día.

LAS ESTACIONES
Ninguna estadía se vive igual. El verano se extiende junto al lago. El otoño tiñe el bosque de ocres y dorados. El invierno llega en silencio. La primavera devuelve la luz y el renacer del paisaje.
La nieve corona los Andes. El lago se vuelve color estaño. El silencio lo envuelve todo.
JUNIO · AGOSTO
Invierno
El paisaje florece. Los cóndores jóvenes ensayan sus primeros vuelos. El agua recupera su azul verdoso profundo.
SEPTIEMBRE · NOVIEMBRE
Primavera
Días largos junto al lago. El bosque en su máximo esplendor y el agua en su momento de mayor calma.
DICIEMBRE · FEBRERO
Verano
El bosque se enciende en tonos ámbar, ocres y borgoña. La estación más difícil de dejar atrás.
MARZO · MAYO
Otoño

EL LAGO · NAHUEL HUAPI
No domina el paisaje. Lo define.
El lago nunca es el mismo dos veces. Hay mañanas en las que refleja el cielo con absoluta quietud; otras, el viento dibuja suaves ondulaciones sobre la orilla. Su color cambia con la luz: índigo profundo al amanecer, jade al mediodía y plata al caer la tarde.
En mapudungun, Nahuel Huapi significa Isla del Jaguar. De origen glaciar, abarca 557 km² y alcanza una profundidad máxima de 464 metros, convirtiéndose en uno de los lagos más grandes de los Andes Patagónicos.
EL BOSQUE · BOSQUE TEMPLADO VALDIVIANO
Basta cruzar el hotel y el aire cambia.
Coihues, arrayanes y cipreses. El aroma de la tierra después de la lluvia. Detrás del hotel comienza el bosque templado valdiviano. Árboles de arrayán con su característica corteza color canela y siglos de historia.
En otoño, el follaje cambia de color. En invierno, todo parece detenerse. En verano, el bosque recupera su energía. Poco a poco aparecen aves, anfibios y especies nativas que desde hace generaciones encuentran refugio en esta ladera. Los senderos se abren en todas direcciones e invitan a descubrir el paisaje a tu propio ritmo.


EL BOSQUE · LA RESERVA NATURAL PRIVADA
Una reserva que nació alrededor de lo que ya existía.
De las 15 hectáreas que conforman Las Balsas, 14 corresponden a hábitat nativo patagónico con una intervención humana mínima.
La mayor parte —10,7 hectáreas— está formada por un mallín de valle, un humedal donde conviven juncales, especies semiacuáticas y bosque nativo dominado por ñires y lumas. Este humedal forma parte de un sistema mucho más amplio, de cientos de hectáreas, con una intensa actividad biológica que une las características del bosque y del ambiente de humedal.
Las 3,3 hectáreas restantes corresponden a un bosque mixto de coihues relativamente joven, regenerado después de un incendio ocurrido hace aproximadamente noventa años. Lo que hoy parece consolidado continúa, silenciosamente, creciendo.
CONSERVACIÓN Y CUIDADO DEL ENTORNO
En equilibrio natural

Este lugar nos lo da todo. Cuidarlo es simplemente parte de nuestra manera de vivir y de recibir a quienes nos visitan.
Un compromiso silencioso que se refleja en cada decisión: cómo elegimos, cómo protegemos y cómo preservamos el paisaje que hace de este rincón un lugar único.

EL LUGAR
No todos los hoteles tienen un paisaje. Este existe gracias a él.
bottom of page
